“Diablo Guardián” de Xavier Velasco

Por Adriana Castillo Flores

Violetta arriba de la mesa en la casa de sus papás. Enfrente de ella, el hijo del jardinero babeándose por los senos tan lindos que empezaban a asomársele sin ninguna pena a la hija del patrón. Violetta desnuda, vestida nada más con el descaro y la audacia. A los trece años ya ha decidido que quiere ser en la vida: una tramposa. Y nada como encuerársele al jardinerito para empezar a afilar las uñas.

Aunque a la presumida de Violetta le encantaría que esta novela tuviera todas las páginas dedicadas a ella solita, esta historia debe compartirla con Pig, quien no se desnuda ante nadie y está encerrado en su mundo de timidez y soledad. No tiene amigos y se pasa los recreos escribiendo historias de amor. Inventa que sus padres muertos están de viaje para poder huir del estigma del hijo único que además es huérfano. Lo que Pig quiere es ser escritor y al mismo tiempo, dejar de ser un romántico y un soñador sin remedio.

Mientras que Violetta quiere librarse de Rosalba Rosas Valdivia, la niña que vive en una familia de morenos que andan con los cabellos pintados de rubio y que hablan en inglés para sentirse menos pobres, menos nacos, y sí más ricos y más gringos. Lo wannabe Violetta lo trae en la sangre, tanto que está dispuesta a tranzarse a quien sea con tal de conseguir la fabulosa vida que le puede proveer su única pasión: el cash.

Esta novela, ganadora del Premio Alfaguara de Novela en el 2003, es la historia del mundo donde las ilusiones parecen no cumplirse del todo y donde Pig y Violetta no están solos ni son tan diferentes. Y nada como un Diablo de la Guarda para facilitar las cosas.


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