“Memorias de una geisha” de Arthur Golden

Por Adriana Castillo Flores

Los ojos grises de Chiyo indicaban que había demasiada agua en su personalidad. El agua corre siempre y es raro que se esté quieta, pero de una niña japonesa que vive en un pueblito miserable de pescadores, no se puede esperar que llegue muy lejos.

Las expectativas se nublan todavía más cuando tienes nueve años y tu madre está a punto de morir. Aunque la amabilidad del único hombre rico de su comunidad, le hace pensar a Chiyo que ella y su hermana serán adoptadas por él, cuando un día se las lleva de su casa.

Sin embargo, sólo hasta que llegaron a Kioto, Chiyo entendió la verdad: su padre las había vendido a una casa de geishas. Las geishas son unas damas educadas para entretener a los hombres y hasta pueden ser sus amantes, si es que ellos son lo suficientemente ricos como para mantener los gastos interminables de una geisha.

Chiyo tendrá que aprender a ser Sayuri, una hermosa joven capaz de bailar, llevar una conversación interesante, dominar diversos instrumentos musicales, realizar la ceremonia del té y portar con gracia los pesados kimonos de seda, entre otras habilidades aprendidas bajo la estricta supervisión de su nueva familia.

Este libro fue escrito por el estadounidense Arthur Golden, bajo el dictado de Sayuri. Resulta un relato de la extraña vida que llevaban las geishas en el Japón de mitades del siglo pasado, a través de la mirada de Sayuri, quien buscará superar la pérdida de su origen para forjarse un futuro donde quizás pueda amar, aunque tenga que pasar por encima de la prohibición de que las geishas no deben enamorarse de ningún hombre.


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